Ernesto Lara Bustamante

Don Ernesto Lara Bustamante

Nació en San José, Costa Rica, el 13 de mayo de 1917 Hijo de don Ernesto Lara Iraeta y de doña Ángela Bustamante Castro.

 

Don Ernesto Lara Iraeta fue hijo de don Salvador Lara Zamora y de doña Josefa Iraeta Guzmán. Doña Ángela fue hija de don Ramón Bustamante Castro y do doña Isolina Castro Solórzano.

 

Don Ernesto se casó en San José el 7 de setiembre de 1940 con doña Adriana Carrillo Echeverría hija de don Eduardo Carrillo Castro y de doña Cristina Echeverría Pinto. Tuvieron siete hijos, a saber, Da. María Isabel, Don Ernesto, Da. Violeta María, Da. María Cristina, Don Alfredo, Da. Flor de María, y Da. María Gabriela.

 

Doña Adriana Carrillo,Don Ernesto y doña María Isabel lara

Don Ernesto cursó la educación primaria en la Escuela Juan Rudín de la Ciudad de San José Obtuvo el bachillerato en el Liceo de Costa Rica en 1935. Se graduó de Contador Auditor en 1939. Obtuvo el título de Contador Público Autorizado en 1947, y fue fundador del Colegio de Contadores Públicos.

Desde muy importantes campos de la actividad industrial y económica prestó servicios a Costa Rica. Don Ernesto Lara, ciudadano probo, insigne trabajador y eficiente administrador y empresario, que fue Presidente de la Oficina del Café, Presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Industriales de Centroamérica, Director de la Cámara de Industrias y su Presidente Honorario, Miembro de la Junta Empresarial de Asesoramiento de la Secretaría Permanente de la Organización de Estados Americanos OEA, Presidente del Centro de Promoción de Exportaciones e Inversiones CENPRO y del Instituto Centroamericano de Administración Pública ICAP, y Ministro de Economía, Industria y Comercio de Costa Rica, en el Gobierno de don José Joaquín Trejos Fernández.

Su excelencia profesional fue reconocida por la empresa privada, que lo llamó a desempeñar importantes cargos en diversas áreas de la producción y de la dirección económica; también en este ámbito su labor ha sido de extraordinario beneficio para la sociedad costarricense.

A la edad de veinte años inició su vida laboral trabajando para el Departamento Emisor del Banco Nacional de Costa Rica, de donde pasó a desempeñarse como Ejecutivo de la Hacienda Tempisque, actividad que desarrolló de 1938 a 1942. De 1942 a 1948 se desempeñó como Administrador de la Harinera Nacional, que pertenecía al Consejo Nacional de Producción, a cuya Administración General se le ascendió en el año 1949, y que desempeño con mucho éxito durante todo el gobierno de don Otilio Ulate. De 1954 a 1957 fue Auditor y Administrador del Diario de Costa Rica y Presidente de la Oficina del Café, donde le correspondió también desempeñar la Dirección de dicha Oficina..

Fue también Presidente del Tribunal de Avalúos de la Tributación Directa; Delegado al Congreso Latinoamericano de Industriales efectuado en México en 1968, al que llevó la ponencia La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, el Mercado Común Centroamericano y otros países Latinoamericanos; Delegado Personal del Presidente de la República a las Sesiones de Trabajo Preliminares a la Reunión de Presidentes de América efectuada en Punta del Este, Uruguay, en 1967; Director del Instituto Nacional de Seguros de 1969 a 1970; Gerente General de la Compañía Costarricense del Café CAFESA y Asesor Industrial y Económico del Consorcio Nippon Koei Co. de Japón en el Proyecto de establecimiento de Parques Industriales y Zonas Francas de Exportación en los puertos de Moín y Caldera.

El señor Lara, cuya brillante hoja de servicios enorgullece al país, fue miembro del Colegio de Contadores Públicos, y del Colegio de Contadores Privados de Costa Rica.

Don Ernesto murió el día 14 de mayo de 2008 a la edad de 91 años después de haber vivido con bondad, optimismo y alegría para beneficio de su querida esposa Nanny, de sus amados hijos, nietos y bisnietos, y de toda su familia a la que también fue prodigo en amor y amistad. Y para beneficio también de esta Patria que lo vio nacer y a la que amó y respetó con todo su corazón y su buena voluntad..

Don Ernesto dirigió siempre toda su inteligencia hacia el bien, solo tuvo buenos pensamientos y cortesías, de y para, su prójimo, Hizo el bien a manos llenas y construyó la Patria con ahínco y convicción. Hombre de fe, colaboró  efectivamente con la Iglesia Católica, por ejemplo, trabajó muy activamente en la Fundación, presidida por el Arzobispo de San José Monseñor Arrieta, para la reconstrucción de la Catedral de San José y otros templos de la Ciudad.

Don Ernesto fue miembro de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España, Infanzón de la Real Hermandad de Infanzones de la Imperial Villa de Illescas y su Presidente en Costa Rica.

 

La Asociación de Hidalgos a Fuero de España constituye, por sus fines y estatus jurídico, un singular fenómeno dentro del panorama nobiliario europeo. Integra a los hidalgos españoles en una asociación civil de carácter privado, teniendo desde la primera hora la intención de sumar al proyecto a quienes, en términos nobiliarios, podía decirse que, sin tener propiamente calidad de hidalgos, gozaban de nobleza personal según los usos más o menos tradicionales.

Con una cuidadosa selección se incorporan personajes que cumplían lo siguiente: «… por vuestro cargo, os habéis ennoblecido, sin perjuicio de la nobleza de sangre que por vuestro linaje os corresponda, pues sois los sucesores de quienes en otro tiempo desempeñaban en España los principales cargos de Justicia, Enseñanza y Administración y que, por esa participación en las tareas rectoras de la Nación, adquiriendo una notoriedad, destacando sobre sus conciudadanos, pasaban automáticamente a gozar de la calidad de hidalgos según las más puras doctrinas y jurisprudencia nobiliarias, y ese acceso a la hidalguía venía a constituir una compensación, lógica y natural, de sus muchas responsabilidades».

Pero no solo el reconocimiento internacional hacía de don Ernesto un hombre noble, sino también su carácter altivo y enérgico, al mismo tiempo que humano y humilde. Si bien no conoció la doblez, fue un hombre recto de una sola pieza, tampoco conoció la intolerancia o la discriminación. En ese sentido y muchos más, siguió las enseñanzas de Jesús de Nazaret y heredó la hidalagía de sus progenitores y antepasados

 

Uno de los más grandes hombres de Costa Rica nos ha dejado en este mes de mayo de 2008, en el mismo mes que lo vio nacer hace noventa y un años y un día, dejando una estela y un camino que seguir, a quienes tuvimos el honor y el placer de conocerlo y de disfrutar de su amistad inmensa y generosa.

 

Jorge Hernaldo Jiménez Bustamante

 

Curridabat 16 de mayo de 2008.

 

Comments
One Response to “Ernesto Lara Bustamante”
  1. Don Jorge-Hernaldo, permítame saludarlo cordialmente.
    Encontré su excelente trabajo sobre los egresdos de la Escuela Juan Rudín de 1954 y me emocioné leyéndolo, sobre todo porque menciona a mi papá y su piano.
    Inserté una referencia en mi página de la EJR, a fin de enlazarnos como corresponde… de seguro encontrará a algunos conocidos y aspectos en común.
    Saludos,
    Gerardo Quesada Mayorga.
    g.quesadamayorga@gmail.com

    http://escuelajuanrudin.blogspot.com/

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