Rodrigo Gutiérrez Sáenz

Columna
LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (252)
Por Rogelio Cedeño Castro
Correspondiente al viernes 10 de septiembre de 2010.

A LA MEMORIA DEL  DR RODRIGO GUTIERREZ

SAENZ.

ooooo

La partida definitiva de nuestro querido y siempre generoso amigo, el doctor
Rodrigo Gutiérrez Saénz (1930-2010), ocurrida hace apenas unos días, en
medio del pesar que sentimos aquellos a quienes nos favoreció con su amistad
y con su ejemplo constante de solidaridad, pero también de optimismo y de
lucha por la vida, de los que dio abundantes muestras hasta el fin de sus
días, por un lado y por otro, el del universo de la indiferencia
generalizada de un país y de una sociedad que están muy lejos de aquel ethos
o espíritu creativo y renovador, pero sobre todo lleno de esperanza y de fe,
que animó a Rodrigo y a muchos valiosos ciudadanos de su generación en su
lucha contra la opresión y la injusticia seculares. Hoy, el agobiado
consumidor que terminó por  suplantar al ciudadano, apenas si logra hacer
gala de sus pírricos logros materiales y toda aquella lucha por una sociedad
y un mundo mejor termina por sonarle algo absolutamente lejano e
incomprensible y hasta utópico, en el peor sentido del término. En resumen,
se encuentra demasiado abrumado en búsqueda del éxito individual, sin
importarle mucho el precio que se tenga que pagar, aun a costa de su propia
humanidad.

ooooo

Su generosidad y elevado humanismo llevaron a Rodrigo Gutiérrez y a otros
compañeros de su generación a formular todo un programa de transformaciones
sociales y políticas, dentro de lo que fue del Manifiesto de Patio de Agua
para una Revolución Democrática, gestado hacia el interior del Partido
Liberación Nacional, cuya secretaría de organización ocupaba, de manera
brillante, allá en los primeros meses de 1968, un año en que el mundo entero
se vería sacudido por la revuelta juvenil, protagonizada por miles de
estudiantes descreídos de las virtudes de la sociedad de consumo, con su
ética del individuo exitoso y egoísta, que comenzaba a asomarse en el
horizonte de las últimas décadas del siglo anterior.

ooooo

La publicación de su libro “La patria que no conocemos”, hacia 1969, una
clarinada para toda aquella generación de jóvenes luchadores y estudiosos
acerca de los graves problemas sociales y económicos que asediaban a las
grandes mayorías nacionales, aceleró su compromiso y disposición de lucha,
dentro del espíritu de un médico comprometido con el bienestar del pueblo y
con el programa de una medicina social, a la manera de Salvador Allende, el
presidente mártir de Chile, otro médico inquieto por la suerte de los
desheredados de la tierra o a la de aquel médico canadiense que fue objeto
de una apasionante película intitulada, DR BETHUNE: MAKING OF A HERO, un
personaje que luchó por la medicina social en el Canadá de los tempranos
años treinta y que tomó parte, en la guerra civil española y en la
revolución china, como médico de las fuerzas de Mao Tse Tung en campaña. Por
cierto que Rodrigo tomó parte, dentro de esa condición, en la lucha armada
sandinista para deponer al sangriento régimen de los Somoza, durante los
primeros meses de 1979.

ooooo

Me contó Rodrigo, en algunas de nuestras espaciadas conversaciones, a lo
largo de muchos años, algunas cosas acerca de sus estudios de medicina, allá
en la Universidad Nacional de Colombia, durante toda la primera mitad de la
década de los cincuenta, cuando aquel país estaba conmocionado por el
asesinato de Jorge Eliécer Gaitán(1898-1948), el extraordinario y
carismático líder del liberalismo colombiano de la década de los cuarenta y
quien fue alguien que llegó a encarnar en si mismo las aspiraciones de todo
un pueblo. Sus múltiples experiencias en la Bogotá que vivía circunstancias
dramáticas, durante los años que siguieron al levantamiento popular que
produjo el asesinato de Gaitán en la capital colombiana y que dio lugar a un
extendido movimiento guerrillero, cuyas ondas expansivas han llegado a
nuestros días, deben haberlo marcado profundamente. Quizás, entre sus
últimos recuerdos, pudo estar aquel grito de los jóvenes combatientes
gaitanistas del Bogotazo, en lucha por una Colombia que nunca fue: ¡A la
carga con Gaitán!  cuyos ecos estaban todavía en aquella ciudad donde llevó
a cabo sus estudios de medicina. Hasta siempre querido amigo, soldado de las
más nobles causas de esta patria que todavía seguimos sin conocer.
_____________________________
Firma responsable: Rogelio Cedeño Castro, profesor de la Escuela de
Sociología de la UNA.

Rodrigo Gutiérrez Saénz

apunte genealógico.

Murió a la edad de 79 años, nació el 12 de noviembre de 1930, hijo de don Benjamín Gutierrez Mora y de doña Guadalupe Sáenz Jiménez.

Casado con doña María del Rocío Chacón Brenes. Padre de Estevan Alberto Gutiérrez Chacón

Fue casado también con doña Isabel Turcios Arroliza y  con doña María Elena Guadrón Carrillo.

Fue padre también de Rodrigo Alberto, Carlos Federico, Ilse Patricia y José Pablo Gutiérrez Schwanhauser, hijos de su primera unión matrimonial con la señora doña Ilse Blanca Schwanhauser Gutiérrez

Don Benjamín Gutierrez Mora

Bautizado el 26 de septiembre de 1904 en Guadalupe. Era hijo de don Victorino Gutiérrez y de doña Petronila Mora.

Casado con doña Guadalupe Sáenz Jiménez el 8 de diciembre de 1926.

Doña Guadalupe Saénz Jiménez fue bautizada como María de Jesús Guadalupe Francisca, hija de don Malaquías Saénz y de doña Rosita Jiménez.

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