Memorias de un viaje a Buenos Aires:R. Cedeño Castro

Páginas escritas por el Lic. Rogelio Cedeño Castro

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (I).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

I

El solo  hecho de caminar, hace unos pocos días atrás, por algunas calles de la ciudad de Buenos Aires, la capital federal argentina, después de haberlas imaginado, de mil maneras,  durante toda una vida, resulta ser algo que provoca en nosotros las emociones más encontradas, una emotividad que nos lleva desde la inevitable nostalgia acerca de los seres humanos, presentes y ausentes en ese espacio vital, de muchas maneras; pero sobre todo, a partir de la evocación de sus anhelos, esperanzas, luchas y frustraciones que tuvieron por escenario estas viejas calles, en tiempos muy lejanos o en otros momentos que no parecen serlo tanto; pero también se nos agolpa  la visión de innumerables objetos de toda clase que forman parte de aquellos suelos empedrados y edificios de toda forma, tamaño y color.

Sobre la pintoresca calle Alsina, próxima a la histórica Plaza de Mayo, en realidad un estrecho  callejón que termina en una gran avenida que da vista al enorme e imponente edificio del ministerio de defensa, hemos tenido ante nuestra inquieta mirada, siempre en un vano intento de atraparlo todo, un muestrario de antiguos edificios con sus columnas, fachadas y balcones, arrancados –hace ya mucho tiempo- a la piedra y al metal por unos obreros y artesanos que ya no existen más, por lo que su obra resulta irrepetible. Las antiguas iglesias,  siempre numerosas en estas viejas ciudades, resultan ser expresiones de un esplendor de tiempos coloniales o acaso decimonónicos, lo mismo que las elaboradas fachadas de algunos edificios esquineros, con sus farmacias y librerías, en una ciudad en donde todavía la gente acostumbra a leer y a reflexionar sobre el conocimiento y la cultura, al menos eso  es lo que sentimos nosotros, sobre todo cuando nos recordamos del poco aprecio por el libro y la lectura reinantes en nuestros lares centroamericanos.

II

La Plaza de Mayo, que algunos imaginábamos más ancha y  gigantesca resulta ser, no por ese motivo, menos imponente estando siempre revestida de una gran carga simbólica, es hoy el escenario de una protesta de los 400 (dicen ellos) veteranos de la guerra por las Malvinas, cuyo aniversario número treinta y uno está por cumplirse, el próximo día lunes 1 de abril de este año 2013 que corre, pues alegan estos combatientes que después de haber sacrificado gran parte de su juventud, ahora continúan experimentando el abandono, por  parte de los diferentes gobiernos, que se han sucedido desde aquel año de 1982, cuando en calidad de conscriptos fueron enviados, de manera irresponsable, a esa aventura militar de la que se convirtieron en los chivos expiatorios. A la vez, dicen en sus carteles, que las Islas Malvinas fueron, son y seguirán siendo argentinas.

Hacia el costado sur de esta plaza, vemos la imponente Casa Rosada, que exterioriza la presencia física  de uno de los símbolos más importantes del poder político: la residencia del poder ejecutivo de la nación, mientras que hacia el noroeste, podemos apreciar el viejo cabildo de la ciudad, una edificación pintada de color blanco más sencilla, de apenas dos plantas y con balcones, en donde dos siglos atrás empezó, durante aquel ahora lejano 25 de mayo de 1810, la revolución de independencia de los pueblos del Río de La Plata. Hacia el centro de la alargada plaza un obelisco no muy alto recuerda aquellos hechos, al estar allí escrita en la piedra la fecha de aquel 25 de mayo, mientras que hacia el noreste y cruzando la calle aparece el edificio de la catedral de Buenos Aires, por cierto no muy alto y que, a simple vista parece más bien un viejo templo grecorromano, un espacio de culto de las antiguas deidades de aquella parte del Mar Mediterráneo y no precisamente la sede del episcopado argentino, desde donde acaba de partir un cardenal bonaerense, quien resultó destinado a ocupar la silla papal de Roma.

III

Contemplar los distintos ángulos de la Plaza de Mayo, si se tiene conciencia de lo histórico, es hacer venir a nuestra memoria (algunos, no se cuantos preferirían que no existiera) la lucha de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, durante la última dictadura militar que dejó treinta mil o más desaparecidos, entre ellos los bebés recién nacidos y arrebatados a sus madres, quienes a su vez fueron torturadas y desaparecidas. Su presencia testimonial allí, todos los días jueves de aquellos siniestros años se convirtió en el arma que empezó a corroer, desde adentro y desde lo más profundo de la conciencia, aquella maquinaria del terror, encabezada por los generales Jorge Rafael Videla, Roberto Viola, Leopoldo Galtieri, Reynaldo Bignone y el almirante Massera ¡ Oh la marina, siempre tan aristocrática y tan reaccionaria, al igual que en Chile, en el mes de septiembre de 1973!

Saber, por lecturas y relatos de algunos testigos, que aquel día 16 de junio de 1955, cuando empezó el segundo intento de golpe de estado, para derrocar al gobierno del general Juan Domingo Perón, los aviadores de la marina, pues no existía la aviación como un cuerpo militar independiente, bombardearon la Plaza de Mayo llena de manifestantes a favor del gobierno matando, afirman algunos, cerca de 500 personas, es algo que nos deja mudos e indignados, sobre todo cuando se nos dice que muchos de estos pilotos, autonombrados seguidores de Cristo Rey y portando banderas del Vaticano, durante la ejecución de tan cobardes actos de barbarie, se constituyeron en una de las expresiones más  importantes del integrismo de la derecha católica de aquellos tiempos preconciliares, sin que hubiera la más mínima consideración ética entre medios y fines para lograr un determinado propósito.

IV

No podemos olvidar que la revolución libertadora de 1955, con la que se derrocó al general Perón, después de ejecutar ese tipo de hazañas terminó por convertirse, en menos de un año, en la revolución fusiladora, cuando el general Juan José Valle, encabezó el 9 de junio de 1956 una rebelión cívico-militar contra aquel régimen, que persiguió dura y encarnizadamente al movimiento social y obrero de raíces peronistas, actuando con una saña totalitaria, de tal grado  y a la manera orwelliana(v.gr George Orwell y el universo totalitario de su novela 1984) se llegó a prohibir hasta  el simple hecho de mencionar su mera existencia.

V

Nos sucedió además que, en la intersección de las calle Alsina y Bolívar, apenas a una cuadra de distancia de la Plaza de Mayo y del ya mencionado Ayuntamiento, situado frente a la Calle Bolívar, tuvimos la oportunidad de adquirir la obra del escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh (1925-1977), asesinado y desaparecido durante la última dictadura militar, titulada Operación Masacre(Ediciones de La Flor Buenos Aires, septiembre 2001), que contiene el resultado de una valiente acción investigativa del autor, en cuyo transcurso se  constató y documentó el asesinato indiscriminado de  civiles, que de ninguna manera estaban involucrados en la rebelión del general Valle y sus compañeros; lo cierto es que, a pesar de todo, se terminó por evadir la acción de la justicia penal, enviando el caso a la jurisdicción militar, dentro de la que los responsables jamás fueron sancionados y más bien fueron ascendidos por los diferentes gobiernos de la época.  Sin embargo, lo más importante es que se constituyó en un importante testimonio, elaborado por un escritor y periodista como Rodolfo Walsh que jamás tuvo militancia peronista, no sólo acerca del asesinato de civiles, sino sobre la acción vengativa y cobarde en que terminó por convertirse el fusilamiento sumario del general Juan José Valle (1896-1956) y sus compañeros civiles y militares, cuando apenas habían pasado unos meses de aquella llamada revolución libertadora, encabezada por el general Pedro Eugenio Aramburo y el Almirante Isaac Rojas, después del derrocamiento del general Eduardo Lonardi, que gobernó durante 52 días, tratando de conciliar con los entonces vencidos peronistas, cosa que no fue aceptada por sus compañeros golpistas. Hoy un monumento y una calle recuerdan la memoria del General Valle y compañeros de lucha asesinados.

La memoria sigue viva dentro de la inmensidad de los predios y edificaciones de una ciudad cargada de historia, pero también de  trágicos recuerdos, de los que se dice que es mejor no olvidarse nunca y poder, así de esa manera, sacar alguna lección para que no se repitan.

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (II).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)).

VI

Las grandes ciudades del planeta vistas como totalidades, conformadas por edificaciones de toda clase, cientos de calles o avenidas, aceras o calzadas, parques o u otros espacios recreativos y miles o millones de gentes que las habitan, que trabajan allí o las recorren todos los días, empleando una gran variedad de medios de transporte, sólo se representan ante nuestros ojos y en nuestras evocaciones de una manera abstracta y genérica, una forma de percibir que tiene muy poco que ver con las miles o millones de ciudades que existen en las vivencias o en la imaginación de las gentes. Buenos Aires, la gigantesca capital argentina no es la excepción.

Cada uno de los habitantes de la urbe tiene, por así decirlo, su propia ciudad vivencial conformada por su lugar de residencia, el vecindario que recorre, la ruta para transportarse a su lugar de trabajo o los sitios donde realiza sus compras. Esa y no otra viene a ser, de manera real y directa, su ciudad, mientras que la otra –la de las generalidades, de que hablan los poderes del estado- sólo aparece en los grandes medios de (in)comunicación social o en alguna referencia obligada de corte histórico, como cuando lo simbólico o las luchas sociales y políticas convocan, a muchos o a casi todos, dentro de una dimensión lúdica, a celebrar con poca o mucha alegría o a librar nuevas batallas, dentro del interminable combate contra injusticia y la opresión que sigue la siendo la historia de la humanidad.

VII

La cotidiana batalla por la existencia, y las formas que adopta en la preocupación por alcanzar el transporte público, para llegar a los centros de trabajo o de  estudio, y en la tardes para regresar al hogar resulta ser un componente esencial  de la ciudad de cada uno de los habitantes, la que se reduce al trazado de una cierta área con unos vértices bien definidos. Ahora bien, esas ciudades micro, representadas en la cabeza de cada uno, también están conformadas por los deseos, inquietudes, proyectos y anhelos de sus habitantes

En una ciudad como Buenos Aires, una de las más gigantescas de América Latina, donde el metro tiene ya cien años de existencia, los microbuses y trolebuses siguen siendo esenciales en el funcionamiento del transporte público, a la vez que miles de autos saturan las vías de la capital argentina, revestida de la bella arquitectura de sus innumerables edificios, con sus fachadas y columnas principalmente francesas e inglesas, además de las innumerables calles y avenidas que se ven atascadas durante ciertas horas del día, como ocurre en todas las zonas urbanas, a lo largo y a lo ancho del planeta.

Un ejemplo de como ven a la ciudad(o las ciudades) de Buenos Aires sus habitantes, nos lo da mi amigo Sebastian Condesa, un joven bonaerense a quien pude saludar de prisa, allá en el Hotel de Las Luces en la calle Alsina, dada la brevedad de nuestra visita, reacciona ante los primeros apartados de este texto y nos dice ….Mucho placer me hubiera dado el guiarte en una recorrida por Retiro, Constitución y los barrios tangueros de Boedo, San Telmo y La Boca. Y tal vez al final del día, recorrer la Calle Corrientes con sus librerías abiertas durante la noche, cuando la ciudad no duerme, pero descansa…

VIII

Cuando mi tío León llegó a la capital argentina, en aquellos primeros meses de 1955, con el propósito de emprender sus estudios en la aviación civil, para graduarse como piloto, no podía imaginar siquiera que le tocaría ser testigo de una serie de acontecimientos históricos, en los que se pondría de manifiesto la brutalidad de la gorilada militar, durante los hechos bélicos de junio y septiembre de aquel año, con los que se puso fin al gobierno del general(r) Juan Domingo Perón(1946-1955), pero también a una era de transformaciones sociales que habían comenzado diez años atrás, cuando Perón se vio forzado por sus compañeros militares a dejar el ejército y dar lugar a la formación de un gigantesco movimiento social que logró su libertad(pues lo mantenían prisionero en la Isla de Martín García, en el Río de La Plata): el peronismo y sus mil caras, a veces perversas, como las de aquella derecha peronista que asesinó a muchos jóvenes estudiantes y obreros de la izquierda peronista que esperaban el regreso del líder, en el Aeropuerto de Ezeiza, un día del mes de junio de 1973 o, también bondadosas e idealistas, como las de quienes en lucha por la justicia social dieron su vida, su juventud y su libertad, a lo largo de varias décadas, reclamándose como peronistas.

Aquel dramático período no hizo sino reflejar las grandes contradicciones y dualismos de aquel régimen (fascista para algunos y populista para otros, cuando populismo no era una mala palabra), durante el cual el liderazgo carismático de Eva Perón (1919-1952), se hizo sentir en beneficio de los sectores populares y en pro de la participación política de las mujeres, quienes votaron entonces por primera vez.

Me contaba mi recordado tío, León Cedeño, que las condiciones de la aviación civil en el Buenos Aires de aquella época eran precarias, debido a que todo estaba volcado en beneficio de la aviación militar, bajo tutela de la Marina de Guerra, autora por cierto de la hazaña de bombardear a los manifestantes den Plaza de Mayo, aquel 16 de junio de 1955, debiendo hacer grandes sacrificios para realizar sus prácticas de vuelo, a cuyo pago debía dedicar una parte importante de sus recursos, aparte de los que estaban destinados para apenas sobrevivir. Su Buenos Aires fue el de los largos desplazamientos al campo de aviación, pero también el de su pasión por las dimensiones culturales de la urbe del tango y los asados, gustos y actividades que compartió con sus amigos argentinos de entonces.

León, quien por entonces era un joven de apenas 22 años, vivió casi tres años en ese gran Buenos Aires, en medio de enormes limitaciones materiales y forjando grandes ilusiones para su futuro, al regresar a Costa Rica. Al igual que los pioneros de la aviación, los hermanos estadounidenses Richard y Orville Wright se apasionó primero por la mecánica de bicicletas y el ciclismo, para volcar luego su interés por la aviación comercial. Su vida en las regiones de frontera agrícola y de frontera territorial con Panamá, a fines los 1940 y comienzos de los 1950, había sido también difícil y llena de sacrificios, un hecho que quizás lo dotó de carácter para llevar adelante sus sueños y trabajos en la capital argentina, durante los años en que fue también su hogar. Recuerdo que, cuando aun era niño (todos lo fuimos alguna vez) le pregunté por medio de una carta, con gran ingenuidad, si había viajado a las ciudades uruguayas de Montevideo y Maldonado que yo veía cercanas en el mapa, en la otra orilla del Río de La Plata, aunque en realidad no estaban al alcance de su tiempo y de su bolsillo. Partió joven aun, después de haber contribuido a forjar más riqueza para las transnacionales del algodón y el banano en distintas regiones de Nicaragua, Costa Rica y Panamá, a lo largo de varias décadas, aunque lo que siempre guardaremos fue la gran riqueza de su corazón y el gran amor que profesó a los suyos.

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (III).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

IX

Recorrer las calles de una ciudad sobre la que hemos manejado una abundante información, durante mucho tiempo, un tiempo que se despliega en el transcurso de los años y las décadas transcurridas desde que tuvimos noticias de su existencia, pero que también nos habla de la vida y milagros, grandezas y pequeñeces de sus innumerables habitantes, a través de numerosas lecturas o de relatos de amigos y familiares, es algo que se convierte en un extraño ejercicio de la mente, en el que se mezclan la mera constatación acerca de los hechos relatados por otras personas y las formas que asumen, frente a nuestra  inevitablemente ansiosa mirada, los  diferentes parajes que ese ser monstruoso y en constante modificación, la desmesurada urbe, cualquiera que ella sea, nos va mostrando, a cada paso y a cada momento, cosa que también nos sucede con la capital federal de la República Argentina. Dicho de otro modo, la forma en que vamos asumiendo las imágenes que se agolpan en nuestras pupilas, a partir del instante mismo de la llegada o toma de contacto con ellas, o también en el mejor de los casos, sucede que alcanzamos a efectuar una especie de redimensionamiento cualitativo, el que termina por introducir un mayor grado de precisión, acerca de la forma, el tamaño y el color de lo que habíamos imaginado durante tanto tiempo. El gigantesco e inconmensurable Río de La Plata, aparece ante nuestros ojos, como un universo líquido y un tanto agitado, cuyas aguas nos parecieron en ese momento, en el área próxima al aeropuerto o aeroparque Jorge Newberry, algo así como una enorme masa acuosa de color chocolate que vimos sacudida por un oleaje no muy fuerte, ese y no otro era (o es) el río del que se nos habló durante mucho tiempo y en cuya ribera opuesta se encuentra situado el territorio de la República Oriental del Uruguay. Todo eso sucedía, mientras Lilliana mi esposa y yo pensábamos, no sin una dosis de inquietud, en la maleta que habíamos extraviado en el vuelo desde Puerto Iguazú, allá en la triple frontera con Brasil y Paraguay, la que nos fue enviada al hotel 24 horas después…

X

Nos encontramos de repente viajando por la Avenida 9 de julio, con su gigantesco obelisco, situado según nos dicen en el lugar donde fue izada, por primera vez, la bandera nacional, con sus  dobles vías y sus floridas alamedas que la hicieron una de las más anchas del mundo, durante algún tiempo. La vía, sin embargo, parece estar hecha un caos, según alegan algunos, por las obras que se están realizando dentro de ese constante mudar de piel que hacen las ciudades, esos insaciables seres vivos que se van tragando todo lo verde de los predios vecinos o a veces creando nuevas áreas verdes, en parques y espacios protegidos, algo más que la tranquila belleza de las soledades domesticadas de que hablaba el escritor colombiano José Eustasio Rivera, en su novela La Vorágine(1928). Los bellos y grandes, pero no desmesurados edificios con hermosas, y a ratos sobrias, fachadas de corte europeo, completan las primeras imágenes de ese nuestro encuentro inicial con la ciudad de Buenos Aires, mientras nos desplazamos a través de la Avenida 9 de julio.

XI

Una especie de lugar común, de recorrido obligado, viene a ser el caminar por algunas calles del Barrio de la Boca, el  hábitat u área porteña de los emigrantes italianos y españoles pobres que llegaron en oleadas huyendo –por decirlo de alguna manera- de las no tan bellas o maravillosas bellezas de la belle époque  de una Europa profundamente injusta y desigual que se preparaba, hacia finales del siglo XIX y con el cambio de siglo, para la gran carnicería que terminó en las trincheras de eso que ahora conocemos como la Primera Guerra Mundial(1914-1918), no es sólo es algo obligado para el visitante que lleva a cabo el city tour que le ofrecen las agencias de viaje, sino que también es una manera de transportarse hacia el pasado, hacia los conventillos como unos estrechos espacios donde aquellas gentes, después de un largo viaje por el Océano Atlántico, hacían sus vidas mientras se integraban a la ruidosa vida laboral del área portuaria del Buenos Aires que se aproximaba al Primer Centenario de la Revolución de Independencia. Esos europeos que llegaron huyendo, en muchos casos, de la más feroz pobreza y hambruna se convertirían en una parte importante de la clase trabajadora bonaerense, que contribuyó a la forja de grandes riquezas no siempre bien distribuidas, pero que serían la base material para otros procesos sociales de redistribución del ingreso nacional, al promediar el siglo XX.

XII

Los aires y sonidos de la música del tango tan inevitablemente porteño, tan del Barrio de la Boca y otros cercanos, contrastaban con nuestros recuerdos de aquel día de marzo de 1973 (no lo recuerdo con exactitud), cuando desde la capital chilena donde habitábamos entonces, escuchábamos por la radio los pormenores del triunfo electoral de aquel Frente Justicialista de Liberación Nacional, que anunciaba el éxito de su fórmula presidencial encabezada por Héctor Campora y Vicente Solano abriendo  un breve período presidencial de intensas luchas, esperanzas y expectativas de todo un pueblo que venía sufriendo, a lo largo de dos décadas, la represión de las sucesivas dictaduras militares(vendría otra mucho peor) y algunos débiles gobiernos, encabezados por civiles que daban carta blanca a la represión antipopular. La Zamba de mi esperanza, de Jorge Cafrune y no el tango eran la nota prevaleciente, algo así como el leitmotiv musical de aquellas jornadas… Zamba de mi esperanza  amanecida como un querer… caricia de tu pañuelo que va envolviendo mi corazón…” en lo que parecía un ser nuevo resurgir social y político de los llamados cabecitas negras del interior argentino, aunque Buenos Aires seguía siendo el escenario de tan singulares y hasta conmovedores momentos, cuando muchos presos políticos fueron liberados y pareció, al menos por un instante, que la justicia y el buen juicio encontraban su lugar en una sociedad donde el odio de clase ya había alcanzado elevadas cumbres, sobre todo entre aquellos decían, sin ningún sonrojo ¡viva el cáncer! mientras Eva Perón, la esperanza de muchos descamisados, agonizaba…En fin que no es un asunto de ser peronista o no, sino de elemental humanidad, de la que poco después demostraron carecer muchos de los  peronistas de la derecha.

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (IV).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y vivió en esa ciudad.

 

Rogelio Cedeño Castro, Sociólogo y Catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

XIII

La ciudad y sus múltiples rostros, ese ente abstracto de que hemos venido hablando a lo largo de este texto, asume también una o varias dimensiones para los  diferentes actores sociales colectivos: ya sean las clases sociales, los partidos políticos, las entidades gubernamentales, las iglesias y otras entidades societales o comunitarias encuentran su espacio y su expresión en el ámbito urbano. Tal y como hemos venido afirmando, no hay una sola ciudad sino que hay muchas y hasta miles, según sea el caso concreto al que queramos hacer referencia; de tal manera que las representaciones de lo urbano, pero también de esos actores sociales colectivos asumen- por así decirlo- su materialidad en el espacio urbano, el ámbito donde  llevan a cabo su accionar. La ciudad es in situ la expresión de una constante e interminable disputa en el orden de lo simbólico, dentro del que los distintos espacios asumen significados diferentes para cada actor social, pues son la expresión de los odios y de los amores que profesan colectividades enteras hacia determinados parques, monumentos, avenidas, edificios o áreas portuarias como en el caso de la ciudad de Buenos Aires, de la que nos hemos venido ocupando. Es por ello que los monumentos y ciertos nombres, presentes dentro de la toponimia nos permiten reconocer cuan presente está en ellos la larga historia misma de la ciudad, ahora que estamos arribando al bicentenario de la revolución de independencia.

XIV

El área portuaria del Río de La Plata, con todas las tonalidades que presentan sus aguas a lo largo del día y de la noche, por la que terminamos transportándonos a Montevideo, la capital del vecino Uruguay, pero que culturalmente viene a ser, en muchos aspectos, una unidad con la capital federal argentina, constituye un conglomerado urbano que está situado relativamente cerca de la Casa Rosada, la sede del ejecutivo argentino y de la antes mencionada Plaza de Mayo.  Los muelles, las aceras o calzadas, las edificaciones con sus restaurantes y tiendas vienen a quedar –por así decirlo- de espaldas a la Casa Rosada y nos hablan entre líneas, de alguna manera,  de algunos períodos más recientes de la actividad portuaria que hace un siglo estuvo concentrada hacia el Barrio de La Boca, con su calle caminito (recordar letra del tango en la voz de Carlos Gardel) y la exposición permanente de los trabajos pictóricos y en metal que sus artesanos se encargan de presentar a diario. El colorido de las fachadas termina por ponerle una nota más animada a ese viejo vecindario porteño, poblado de conventillos y sus empedradas calles, un sitio donde algunas damas muy jóvenes intentan hacernos bailar un tango con ellas, en lo que resulta muchas veces un verdadero despropósito, dada la habilidad y destreza que poseen estas porteñas, cultoras de la danza y la tradición del tango tan ligadas a la tradición de sus habitantes de ayer, de hoy y de siempre.

XV

En una ciudad y un país en donde todo parece estar atravesado por la pasión simultánea del peronismo y el antiperonismo, viscerales ambas y también reflejadas en diferentes espacios de la ciudad, nos encontramos con que el actor Gerardo Romano se encontró, no hace mucho, ante el dilema de representar, en una producción fílmica, al personaje del General Juan Domingo Perón. Este actor en una entrevista (espectáculos@tiempoargentino.com), aparecida en el periódico Tiempo Argentino, en su edición del 1/3/13, página 38, nos dice  que…Descubrí lo jodida que la tuvo Perón…Obviamente que me encantó la idea de hacer de Perón, pero también me dio algo de miedo… Más adelante, reflejando algunos detalles de las complejas relaciones entre este tipo de líderes carismáticos y sus seguidores, Romano nos dice, respondiendo a la pregunta de cómo fue su experiencia de encarnar a Perón…Fue muy enriquecedor. No sólo por lo importante de la figura histórica sino también por la relación paternal que siempre tuvo Perón respecto a nosotros, los de la generación del 70. Y en esa relación padre e hijo, de ambos lados tuvimos nuestros conflictos y nuestras demandas. Él nos mandó a la muerte por la patria, por un ideal. Y nosotros después le exigimos que cumpliera con su parte. Fuimos hijos estrictos: le dijimos ”esto es así”. Y él nos respondió: “Yo soy el padre y se van a la puta que los parió”. ”Bueno vámonos a la puta que los parió”, le contestamos nosotros y ahí se terminó el romance. El actor Gerardo Romano se extiende en el análisis o la exteriorización de ese drama de padres a hijos , (siempre con la tentación del parricidio, nos atrevemos a decir) y nos dice, además…Entonces tener que hacer de Perón, siendo un viejo de ochenta años, con toda la dificultad existencial que implica no haber tenido hijos o nietos, con lo difícil que es acostumbrarse a resignarse a la vejez, pude descubrir todo lo jodida que la tuvo Perón: sus problemas de salud, su vuelta al país después de veinte años de proscripción, lo que significó sufrir Ezeiza con todo un pueblo esperándote luego de veintepico años de lucha y no poder aterrizar por encontrarte con una masacre que organizó la derecha del movimiento… Es más una derecha con la que Perón tuvo cierta complicidad, antes de que López Rega e Isabel Perón (Sobre todo, a partir de la muerte del general Perón) se encargaran de proseguir la escalada contra el movimiento popular, con los atroces crímenes de Alianza Anticomunista Argentina, la triple A de aquellos breves y febriles años que prepararon el camino a una nueva dictadura militar, la más atroz y descarnada de todas.

XVI

Buenos Aires, vive con todo el peso de su larga, compleja y a veces atroz historia, expresada en la monumentalidad de sus avenidas y edificios de todo tamaño y color, aunque nunca desmedidos y faltos de armonía como sucede en otras ciudades de América Latina, en donde los feos cajones de innumerables pisos y sin mucha estética han terminado por sustituir al buen gusto de otras ciudades señoriales, algo que no ha perdido esta urbe que había celebrado, hace ya un siglo, en gran forma, el primer centenario de la revolución de independencia, arrancada en su accionar desde el edificio del cabildo, aun en pie, a un costado de la monumental Plaza de Mayo; pues sucede que mientras  los ideólogos, economistas, tecnócratas y políticos, en todo momento entusiastas propulsores del neoliberalismo/ neoconservadurismo, todavía imperante hacia las costas del Pacífico de la región, buscan deslumbrarnos con grandes edificios, autopistas y alamedas de todo tamaño y color la vieja capital argentina, por el contrario, todavía se da el lujo de derrochar el buen gusto y la sobriedad de sus elaborados balcones y fachadas, frente a los que la historia reciente ha venido desfilando, una razón probable del gran amor que despierta entre muchos de sus habitantes, como también entre los que hemos tenido la oportunidad de visitarla alguna vez

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE  (V).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

 

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

 

XVII

El golpe empresarial-militar del 24 de marzo de 1976, con el que se dio fin a la breve, caótica y violenta administración de Isabel Martínez de Perón(quien había sucedido al viejo líder del movimiento peronista, quien falleció el 1 de julio de 1974), fue apenas el inicio de uno de los períodos más sombríos de la historia reciente de nuestra área continental, una época en la que se abrieron las compuertas del terror más descarnado y de la falta más elemental de humanidad, las que dieron lugar a una cifra de más treinta mil detenidos-desaparecidos, el uso masivo de la tortura y el tráfico de niños recién nacidos, arrancados a sus madres detenidas políticas del régimen, las que simplemente fueron desaparecidas. Por supuesto que la ciudad de Buenos Aires se convirtió en el epicentro del terror y mientras en las instalaciones de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), se cometieron las mayores atrocidades convirtiéndose ese sector en el símbolo de esa tiranía de las fuerzas reaccionarias, en la Plaza de Mayo las madres y abuelas de las víctimas de aquel desenfrenado terrorismo de Estado emprendían su heroica, y en principio desesperada lucha contra tanta atrocidad, desenfreno e inhumanidad. La gran ciudad se convirtió en un espacio donde los diferentes actores sociales que la habitan se enfrentaron cara a cara, con sus visiones de mundo tan diferentes y las consecuentes negaciones de la realidad, por parte de algunos, quienes no aceptaban lo que estaba ocurriendo o simplemente se sentían satisfechos con ese estado de cosas, en el que se imaginaban ser los salvadores de la civilización occidental y cristiana (¿?), mientras que a otros muchos el terror simplemente los paralizó. Bien hace la presidenta argentina, Cristina Fernández, en recordarnos a todos el deber moral de no olvidar nunca lo ocurrido, cuando han pasado ya 37 años de aquel pronunciamiento militar, con el que se dio origen al llamado proceso, así a secas el proceso de desmantelar una nación entera en beneficio de la banca y los capitales extranjeros.

XVIII

Las políticas del régimen a que dio lugar el pronunciamiento militar de Jorge Rafael Videla, Reynaldo Bignone,  Roberto Viola, el almirante Eduardo Massera y otros ingrata memoria, mostraron además el efecto acumulativo de un odio de clase que tomó más fuerza todavía, al ver los personeros de la derecha oligárquica más cavernícola de la República Argentina, que veinte años de proscripción no habían podido acabar con la formidable base de un movimiento, que si bien se ha caracterizado por algunos extravíos en su conducción, especialmente en cuanto a las perversiones y crímenes notorios de la derecha peronista, con todos sus inconfesables intereses, los que abrieron las compuertas de la tragedia, al ser la antesala del régimen que no hizo otra cosa, a partir del 24 de marzo de 1976, que continuar con lo que López Rega y la Triple A habían empezado, no deja de estar enraizado en amplios sectores de las clases populares. Pero lo cierto es que aquellos  reaccionarios aristocráticos que en 1952 daban vivas al cáncer, la terrible enfermedad que acabó con la vida de Eva Perón, ahora intentaban exterminar físicamente a la clase trabajadora, sus dirigentes y sus organizaciones (por  cierto que no sólo la de filiación peronista), poniendo en marcha la maquinaria de muerte del proceso. Ayer como hoy, algunos se alegran con la muerte de otros, ya no sólo en el Buenos Aires  de entonces, sino también en la Caracas o en el Miami de nuestros días.

XIX

Una de las víctimas más notorias de aquel terrorismo de Estado, tan brutal y sanguinario, fue el periodista y escritor Rodolfo Walsh (1927-1977), quien llevaba ya casi veinte años denunciando los crímenes del régimen surgido de la llamada revolución libertadora, con la que se derrocó a Juan Domingo Perón, en septiembre de 1955. En su libro Operación Masacre, al que hicimos referencia en otro apartado de este texto, señalaba que…el gobierno de Aramburu (el de la revolución libertadora que devino en fusiladora, decimos nosotros) encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país. El decreto que prohíbe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque llevan estampado ese nombre que se concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega  a segar piscinas populares que evocan el “hecho maldito”, el humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales…(Walsh,2001, p.178). Lo que no pudieron lograr los sucesivos gobiernos militares de Aramburu, Rojas, Onganía y Lanuse a lo largo de las dos décadas anteriores debían materializarlo, mediante el proceso, Videla y sus compañeros, poniendo en marcha esa maquinaria de muerte, de saqueo y terror.

XX

Cuando aludimos a estos hechos tan graves, ocurridos apenas hace tres décadas, la ciudad cualquiera que ella sea, deja de ser el espacio bucólico y amable que pretenden encontrar siempre los visitantes, como sucede en nuestro caso, pero también se convierte en el espacio del olvido que algunos de sus habitantes regulares preferirían cultivar. Los viejos edificios y las grandes avenidas, con sus parques y monumentos permanecen allí como testigos silenciosos, pero también son paradojalmente el hilo conductor hacia el pasado. En realidad hay desde el punto de vista social, económico y cultural dos ciudades que se miran siempre con recelo: la vieja urbe de las grandes edificaciones, monumentos y parques que se le presenta los visitantes y la otra, la ciudad de los desheredados de la fortuna, la que sufre los efectos de las inundaciones y tiene problemas con el transporte colectivo. De ahí que se hayan vuelto inevitables las confrontaciones de clase, con todo su dramatismo, registradas en la historia reciente de la ciudad.

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (VI).

 

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

 

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

 

XXI

La capital federal argentina o ciudad de Buenos Aires es también el espacio donde habitan miles y miles de emigrantes que la han hecho suya, de mil maneras y en distintas épocas de su larga historia, ya sea como una especie de sumatoria de innumerables historias o percepciones individuales o desde la percepción de sí misma que podría tener ese ente colectivo y abstracto que es la ciudad, vista desde los parámetros institucionales o desde los la materialización de los intereses de los más diversos actores sociales, cuyas decisiones han resultado determinantes en el rumbo que tomaron, a lo largo de muchas décadas, tanto los diseños viales como las edificaciones y monumentos que terminaron por delinear el paisaje capitalino, fabricando así los lugares comunes que nuestra mente termina por asociar con la urbe más importante de la República Argentina, como un ámbito cultural que tiene más en común con la vecina ciudad uruguaya de Montevideo, también puerto sobre el Río de La Plata y capital de la República Oriental del Uruguay, que con las provincias del interior argentino y los múltiples países con sus propias visiones de mundo que representan. No sólo en el habla, una de las variantes del español en el subcontinente latinoamericano, sino en muchas tradiciones culturales Buenos Aires y Montevideo se hermanan en un vivo contraste con las provincias argentinas del interior, las que no fueron objeto de una gran migración europea hacia finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX.

XXII

La prensa conservadora argentina, propiedad de un reducido grupo empresarial que ejerce, por momentos, una devastadora influencia en todos los órdenes de la vida social, impone su nota política y cultural prevaleciente al ámbito porteño y al argentino en general a través del diario La Nación, con sus diferentes secciones que es uno de los mayor tirada de ejemplares, impreso en tamaño sábana; luego está El Clarín un diario también de gran tirada, que es editado dentro del tamaño tabloide por una empresa que se ha enfrascado en fuertes disputas con el actual gobierno, especialmente en cuanto al tema de la producción y el control del papel periódico para imprimir. Ambos diarios hacen coro en favor de las causas más conservadoras y profesan una gran hostilidad hacia el gobernante peronismo, de raíz kirchnerista, hoy representado por el gobierno de Cristina Fernández, quien sucedió en el gobierno a su fallecido esposo Néstor Kirchner. Si tratara de un peronismo de derechas, al estilo del presidente Carlos Saúl Menen(1989-1999) quien privatizó las pocas empresas argentinas que aun quedaban y siguió, como un fiel discípulo, los lineamientos del llamado Consenso de Washington es posible que no se diera esa polaridad y enfrentamiento entre la poderosa prensa conservadora y los ocupantes de la Casa Rosada. El diario Página 12, un tabloide de gran circulación, representa una excepción dentro del conservadurismo prevaleciente en las orientaciones de la prensa impresa que se edita en la capital argentina. Sus notas polémicas y controversiales sobre algunos temas, verdaderos tabúes para las fuerzas reaccionarias, le dan otra tonalidad a la visión de esos tópicos de importancia capital como también de otros  que no lo son tanto, como un abanico de perspectivas más amplias para el lector atento y cuidadoso de la prensa diaria.

XXIII

Para el diario La Nación de Buenos Aires, al igual que sucede con La Nación de San José de Costa Rica, el populismo representa algo así como una bête noire, expresión en lengua francesa para indicar algo misterioso y desmesurado que por representar un peligro letal para la buena sociedad debe, como mínimo ser destruido, una forma de la acción política y represiva en la que han sido expertos los sectores conservadores de la sociedad argentina, tanto en la época de las dictaduras militares como en la de las más recientes democracias de baja intensidad, con sus graves problemas de ausencia de legitimación, a los que la ciencia política light de los tecnócratas de nuestra época, han reducido a la  categorización de una crisis de gobernabilidad, en lo que viene a ser un padecimiento menor que  se cura con una simple aspirina, lo que dicho en términos políticos se traduce en una dosis mayor de cinismo y autoritarismo, por parte de los tecnócratas y cortesanos de turno. A manera de ejemplo, podemos ver en la primera página, de la edición de La Nación de Buenos Aires, del domingo 24 de febrero de 2013, como los editores centran su interés en las disputas entre el gobierno nacional y el provincial (de la provincia de Buenos Aires, cuya extensión territorial es de unos 300 mil kilómetros cuadrados), el primero de ellos representado por la presidenta Cristina Fernández y el segundo por Daniel Scioli, un posible rival dentro del peronismo, acerca de la destinación de fondos para el gobierno provincial y la escogencia del candidato presidencial para el año 2015, dentro de un claro intento de complicarle las cosas a los actuales gobernantes. Por otra parte, en esa primera página, ocupa un lugar destacado el presunto adoctrinamiento kirchnerista de los jóvenes seguidores de la presidenta Fernández, cuando se indica en el titular lo siguiente: La Isla del Evita .Una escuela para aprender a ser kirchnerista, que viene precedido por un pretítulo, con una letra de mucho menor tamaño, en el que se dice…La agrupación oficialista forma cuadros juveniles en el Delta, entre el adoctrinamiento revolucionario y la jura de lealtad a Cristina… El texto lo firma Gabriel Sued y forma parte de esa estrategia conservadora de descalificar a priori cualquier adoctrinamiento o proselitismo que no sea el suyo, como si la derecha no hubiera hecho lo suyo durante décadas, a través de organizaciones religiosas conservadoras como el Opus Dei que fueron puntales del fascismo español y de la dictadura del General Francisco Franco.

XXIV

La rebelión de la clase media y los sectores obreros de Buenos Aires –y a lo largo de todo el país- ante el desastroso corralito, una grosera manera de incautar los fondos bancarios de la gran mayoría de los habitantes, significó un giro en la política social y económica del país, a partir de diciembre de 2001. Lo que cada uno pueda opinar de la gestión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, a partir del año de 2003, no puede excluir o negar el hecho esencial de que su política social y económica ha representado un giro importante no sólo para la República Argentina sino para los nuevos procesos de integración latinoamericana, los que buscan sacudir a la región de la tutela imperial del norte anglosajón.

 

 

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (VII).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

XXV

Una ciudad se ama y se odia al mismo tiempo, dentro de lo que resulta un contrapunto y una ambivalencia que resultan    ser casi inevitables, ya sea a partir de los vínculos afectivos que desplegamos hacia ella por muchas razones, a partir de nuestras vivencias cotidianas, de tipo cognitivo o afectivo; como también, a partir de la red de relaciones familiares que nos rodea, ya sea porque somos residentes en ella nacidos o porque construimos, en nuestra condición de visitantes, una cierta afectividad hacia aquel ámbito urbano que llega a ser también nuestro hogar, por algún tiempo, como les sucede a muchos foráneos que arriban para realizar estudios o a buscar nuevos horizontes para sus vidas. Ahora bien, no puede negarse que muchos terminan añorando la ciudad que conocieron durante sus experiencias, odios, ideales, afectos y amores propios de la juventud, con lo que corren el riesgo de añorar una ciudad y un mundo que ya no existen más, aunque tengan un sólido asidero en la memoria y en la imaginación de los sujetos del devenir histórico: los seres humanos de carne y hueso que constituyen la savia misma de las grandes ciudades de todos los tiempos.

XXVI

Los grandes diarios como La Nación y El Clarín, de tendencias claramente conservadoras aparecen desplegados en los kioskos de la capital argentina, al lado de otros como Página 12, los que dan lugar a un mayor pluralismo en cuanto a las informaciones y los comentarios de opinión que la población recibe. En el caso del tabloide Página 12, una publicación cuyo origen no es tan antiguo como los dos diarios de tendencia conservadora, encontramos referencias a una gran cantidad de temas, algunos de ellos con un alcance universal, como es el caso de la violencia hacia el interior de las familias, tal y como se presenta para el caso de la República Argentina. Por ejemplo, en la edición del lunes 25 de febrero de 2013 del diario Página 12, la información  más importante que aparece, en la primera página, bajo el título de LA MUJER COMO ENEMIGO se refiere al hecho de que. “El año pasado se registraron 255 femicidios. Seis de cada diez mujeres fueron asesinadas por su pareja. importante que aparece se refiere a que. “El año pasado se registraron 255 femicidios. Seis de cada diez mujeres fueron asesinadas por su pareja o expareja.  Y en 34 casos habían hecho la denuncia previa contra el agresor. Por estos crímenes, perdieron a su madre 357 hijos o hijas, 248 ellos menores de edad” En fin que son temas que tienen una cierta recurrencia a escala planetaria, dentro de un universo que no ha visto disminuir de verdad la violencia contra las mujeres, tal y como ha sucedido con la violación y muerte violenta de una joven en la India, hace ya algunos meses, como un hecho que impactó a la opinión a escala planetaria.

XXVII

La capital argentina se convierte en caja de resonancia de la tragedia del pueblo y la nación paraguaya, caracterizados por su arcaico y violento sistema político, con la publicación de los contenidos de la extensa entrevista a la doctora Esperanza Martínez Lleida, la ministra de Salud del Paraguay, conocida como la ministra de los sueños sociales, durante los tres años del gobierno de Fernando Lugo, derrocado por el parlamento en un incruento golpe de estado, el 22 de junio del año anterior. Se trata de una entrevista que apareció publicada en las páginas centrales del diario Página 12 (edición del lunes 25/2/23), constituyendo un material muy valioso y casi único para poder conocer la verdadera situación política y social de ese país mediterráneo(al igual que Bolivia) de la América del Sur. El título dice muchísimo: LA DERECHA NOS TRATA COMO SI FUÉRAMOS SATÁNICOS. Orgullosa de haber llegado a un millón de paraguayos que nunca tuvieron acceso a un médico, la exministra se prepara como candidata para las elecciones de abril y explica la dureza con que “nos ataca la oligarquía”. Aquí analiza las consecuencias actuales del golpe al presidente Lugo y cuenta cómo se hizo la reforma del sistema sanitario”. Según se  indica, por parte de la publicación, Esperanza Martínez Lleida es vicepresidenta del Frente Guasú, la concertación política encabezada por el expresidente Fernando Lugo, e integrada por ocho partidos y tres movimientos políticos. Es una de las figuras consideradas más serias y confiables del movimiento “luguista”, que intentará recuperar una parte del poder en las elecciones de abril (domingo 21 de abril de 2013).

XXVIII

La prensa argentina de estos días habla del tema de los fondos buitres, aquella parte no negociada de la vieja deuda externa del país, que está siendo aprovechada por el capital usurero internacional  para chantajear al país con sus demandas y pretensiones desmedidas, pero también se habla de una reforma al sistema judicial como resultado de una iniciativa del gobierno de Cristina Fernández, que habla de dar participación a la ciudadanía en el sistema y en control de la administración judicial. Por su parte, el diario Página 12 había abierto su edición del domingo 24 de febrero de 2013, con titular que hablaba de la posibilidad de un papa argentino: Con el título EL PAPA ARGENTINO, el tabloide presentaba una encuesta exclusiva en los siguientes términos…Si lo eligieran los argentinos, el nuevo Papa implicaría un cambio profundo. La  gran mayoría (no hay casi diferencias entre los católicos y los que no lo son) cree que la Iglesia debería modernizarse: aceptar la homosexualidad y el uso de preservativos, incluir curas mujeres y terminar con el celibato… Faltaban todavía algunos días para la elección del que ahora se llama Papa Francisco, el cardenal Jorge Bergoglio, hasta entonces Arzobispo de Buenos Aires y su elección no parece albergar la posibilidad de una modernización de esa naturaleza, razón por la proseguirá el viejo conflicto entre el mundo católico y la moderna burguesa, inspirada en el proyecto de la Ilustración francesa y alemana del siglo XVIII.

XXIX

Las ciudades son el reservorio y el ámbito más propicio para la generación de múltiples iniciativas en todos los órdenes de la vida social. Ello es particularmente cierto en una ciudad que como Buenos Aires dispone de innumerables librerías, casas editores y publicaciones periódicas, además de una intensa vida nocturna en el orden de lo cultural y político. El movimiento en el área portuaria desde el Barrio de La Boca y la más reciente preponderancia de Puerto Madero, como un área comercial de intensa vida, parecen mostrar algunos de los vectores más importantes que explican el dinamismo de esta vieja capital, a orillas del inevitable y gigantesco Río de La Plata.

 

 

 

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON     LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (IX).

 

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

XXXIV

Encontrarse en el Buenos Aires de
este fin e inicio de  siglo, una época marcada por sus numerosas y
obsesivas manifestaciones tecnológicas, resulta algo paradojal para muchos
viajeros del tiempo y del espacio, sobre todo porque a pesar de ellas, la
ciudad se constituye en un hábitat que nos brinda la posibilidad de soñar
despiertos todavía, de pensar en la posibilidad y en la existencia de un mundo
donde la Galaxia
 Gutemberg, con sus siete siglos de vigencia a cuestas,
todavía mantiene una importante dosis de presencia, porque aquí en las calles
de esta enorme y bella urbe rioplatense aún existe una importante ciudadanía
que mantiene el gusto por la lectura y hasta por la erótica del papel y la
tinta impresa sobre el texto, lo mismo que por las bellas portadas de los
libros y revistas. La obsesión por las imágenes electrónicas y toda clase de
artilugios tecnológicos, puesta de manifiesto en los primeros años de este
siglo XXI parece haber ido eliminando, a grandes zancadas, el gusto y el
interés por la lectura, lo que ha venido a representar una pérdida de la
capacidad reflexiva y relacional, por no decir del pensamiento abstracto y
hasta del sentido común, poniendo a peligrar hasta el más elemental instinto de
conservación.

XXXV

Llegamos a la Gran Buenos Aires
pensando en libros y en librerías y a pesar de lo acotado de nuestro recorrido,
unos cuantos días apenas, debemos confesar que no nos defraudó, en modo alguno.
Desde el Hotel de Las Luces en la estrecha Calle Alsina tuvimos la suerte de
dar con una bella edificación esquinera, en cuyo primer piso se encuentra una
librería, cuyos orígenes se remontan hasta 1830, bajo el nombre de Librería del
Colegio. Su nombre comercial actual es el de Librería del Ávila, situada en
Alsina y Bolívar (Alsina 500), un lugar donde pudimos dar con una serie de
títulos que andábamos buscando desde hacía ya algún tiempo, mientras que el
hallazgo inesperado de otras obras, se constituyó en un abanico de gratas
sorpresas, cosa que suele sucedernos a los lectores embarcados –por así
decirlo- en este tipo de búsquedas realizadas, digamos que al azar. Fue muy
grato para nosotros encontrarnos con bellas y recientes ediciones de las obras
del escritor peruano Manuel Scorza (1928-1983), entre ellas: Historia de
Garabombo el invisible, Redoble por Rancas, El cantar de Agapito Robles, El
jinete insomne y La danza inmóvil entre otras, una suerte que no corrimos en
algunas librerías de Lima, la capital peruana, hace algún tiempo, cuando nos
fue imposible hallar ediciones nuevas de estas obras, las que nos resultaron
inhallables, con excepción de Redoble por Rancas, de la que terminamos por
adquirir una edición rústica, en una librería de la ciudad  de Cuzco, la
antigua capital imperial de los incas. Manuel Scorza, un eterno
 perseguido y proscrito en su tierra natal fue, además de novelista y
cronista de las luchas sociales de su tiempo, en los Andes Centrales del Perú,
un gran editor y difusor cultural, hacia inicios de la década de 1960, donde
fue el organizador de algunos de los festivales del libro latinoamericano, con
ediciones en rústica y de gran tirada de muchas de las obras de autores
clásicos de la literatura latinoamericana, anterior al llamado Boom de los años
sesenta. Entre los títulos de la narradora brasileña Clarice Lispector
(1920-1977), encontramos una exquisita colección de relatos DONDE ESTUVISTE DE
NOCHE cuentos, una edición de El cuenco de plata/ latinoamericana, impreso en octubre
de 2002, con el apoyo del ministerio de cultura de Brasil, empeñado en la
divulgación de la literatura brasileña dentro del público hispanoparlante. También
encontramos innumerables títulos de historia y literatura latinoamericana, que
en la mayoría de los casos debimos dedicarnos a contemplar, entre ellos una
 curiosa obra del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima,1939) EL
HUERTO DE MI AMADA, Editorial Planeta, Barcelona junio de 2003, en realidad un
artificiosa novela corta de este autor, en la que despliega su enorme gracia y
talento sobre situaciones existenciales que resultan jocosas, en sumo grado.

XXXVI

Leyendo la edición del diario Página 12, del
día lunes 25 de febrero de 2013, mientras volábamos entre San Carlos de
Bariloche y Puerto Iguazú, allá en la Triple Frontera,
con Paraguay y Brasil, haciendo escala en el aeropuerto Jorge Newberry de la
ciudad de Buenos Aires, llegamos al descubrimiento de la existencia de la
extraordinaria y meticulosa obra de una novelista uruguaya contemporánea, cuyo
nombre es Marisa Silva Schultze (nacida en 1956). En la página 24, de la
referida edición se dice lo siguiente: LA INTIMIDAD DEL MAL. Escritora
y profesora de historia, su narrativa incluye, siempre, “una problemática
social que entra dentro de la casa”. En SIEMPRE SERÁ DESPUÉS (Alfaguara, Buenos
Aires, febrero 2013), su nueva novela, la autora indaga en las cicatrices de la
violencia familiar…Luego viene una extensa entrevista, de Silvina Friera, del
diario Página 12(Cultura & Espectáculos pp. 24/25) a la autora de esta
novela, cuyo título dice LA
 REALIDAD ES TAN DESBORDANTE QUE HA ENTRADO POR LA NOVELA. Su novela narra
la violencia a partir del mundo interior de un niño que la padece, y desde su
propia pelea por conjurarla, ya más grande. ”La familia es un espacio
privilegiado donde apenas uno pone la lupa estalla la condición humana”,
subraya (Silva Schulze). Llama la atención que el texto de Silvina Friera, la
entrevistadora, arranque con una expresión, si quiere dura…Nada es más
contagioso que la muerte. Álvaro, un muchacho alto y flaco no puede recordar lo
que no vivió…  Esta novela es, nos atrevemos a decir nosotros, un relato
de la voz interior un muchacho a quien la violencia intrafamiliar lo ha
privado, de niño, de sus dos padres; se trata además de un texto que obtuvo el
Primer Premio de Narrativa Inédita del Ministerio de Educación y Cultura del
Uruguay (2011). Dentro de nuestro periplo bonaerense logramos adquirirla en la Librería  de Ávila,
en la calle Alsina de la que hemos venido hablando.

XXXVII

Pero fue en Montevideo, esa otra ciudad que
viene a ser como una especie de alter ego de Buenos Aires, allá  en la
calle Tristán Narvaja con la
 Avenida 18 de julio, en la Librería Afrodita
Libros, donde pudimos encontrar otra de las obras capitales de Marisa Silva
Schulze, de gran impacto en los medios uruguayo, argentino y probablemente
chileno al evocar hechos de la historia reciente, acaecidos en el Cono Sur,
hace apenas un par de décadas. Se trata de otra novela  suya, publicada en
el año 2006, donde se  exteriorizan las múltiples secuelas, de todo tipo,
que dejaron las cruentas y duras acciones  represivas de la dictadura
militar uruguaya (1973-1985), en este caso concreto, sobre  los miembros
de una familia entera y su entorno inmediato. Bajo el título de APENAS DIEZ,
Ediciones Santillana Montevideo, 2010, Marisa Silva construye un gran fresco,
una especie de mural narrativo con las reacciones, los sentimientos y las
contrapuestas visiones de mundo de esos diez personajes que se vieron impactados,
de muy diversas maneras, por el rumbo que tomaron sus  vidas, a partir de
los dramáticos  acontecimientos del mes de junio de 1973, los que
condujeron a la implantación de la dictadura cívico-militar de derechas,
encabezada por Juan María Bordaberry, en la República Oriental
del Uruguay. La autora, que estuvo detenida e incomunicada durante dos meses,
por el régimen de la dictadura militar uruguaya, ubica la escena en los
primeros años de la década de 1990, cuando  Andrea una joven exilada(o más
bien hija de unos exilados uruguayos en Suecia) uruguaya viaja a Montevideo,
para visitar a su familia durante el lapso de un mes, provocando un profundo
trastorno en la cotidianidad de todos, incluida la propia Andrea. La autora
demuestra un profundo conocimiento de toda la trama familiar y de los vacíos en
la comunicación entre sus personajes, al parecer muy cercanos entre sí, pero
que se ven literalmente barridos por el vendaval de la muerte, la prisión y el
exilio que terminan por afectar a todos, de manera irreversible, al definir el
rumbo que tomarán en lo sucesivo sus vidas. La principal protagonista, en este
caso Andrea dejará Montevideo, de manera definitiva, para regresar a Estocolmo
y retomar su vida, en torno a su exitosa carrera de violinista, al lado de su
novio, un joven chileno que, al igual que ella se ha convertido en un sueco,
hijo de exilados. 

BUENOS AIRES Y EL ENCUENTRO CON     LA MEMORIA HISTÓRICA RECIENTE (IX).

A la memoria de mi tío, León Cedeño Castro (1933-1995), quien estudió, soñó y luchó en esa ciudad.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA).

XXXIV

Encontrarse en el Buenos Aires de este fin e inicio de  siglo, una época marcada por sus numerosas y obsesivas manifestaciones tecnológicas, resulta algo paradojal para muchos viajeros del tiempo y del espacio, sobre todo porque a pesar de ellas, la ciudad se constituye en un hábitat que nos brinda la posibilidad de soñar despiertos todavía, de pensar en la posibilidad y en la existencia de un mundo donde la Galaxia Gutemberg, con sus siete siglos de vigencia a cuestas, todavía mantiene una importante dosis de presencia, porque aquí en las calles de esta enorme y bella urbe rioplatense aún existe una importante ciudadanía que mantiene el gusto por la lectura y hasta por la erótica del papel y la tinta impresa sobre el texto, lo mismo que por las bellas portadas de los libros y revistas. La obsesión por las imágenes electrónicas y toda clase de artilugios tecnológicos, puesta de manifiesto en los primeros años de este siglo XXI parece haber ido eliminando, a grandes zancadas, el gusto y el interés por la lectura, lo que ha venido a representar una pérdida de la capacidad reflexiva y relacional, por no decir del pensamiento abstracto y hasta del sentido común, poniendo a peligrar hasta el más elemental instinto de conservación.

XXXV

Llegamos a la Gran Buenos Aires pensando en libros y en librerías y a pesar de lo acotado de nuestro recorrido, unos cuantos días apenas, debemos confesar que no nos defraudó, en modo alguno. Desde el Hotel de Las Luces en la estrecha Calle Alsina tuvimos la suerte de dar con una bella edificación esquinera, en cuyo primer piso se encuentra una librería, cuyos orígenes se remontan hasta 1830, bajo el nombre de Librería del Colegio. Su nombre comercial actual es el de Librería del Ávila, situada en Alsina y Bolívar (Alsina 500), un lugar donde pudimos dar con una serie de títulos que andábamos buscando desde hacía ya algún tiempo, mientras que el hallazgo inesperado de otras obras, se constituyó en un abanico de gratas sorpresas, cosa que suele sucedernos a los lectores embarcados –por así decirlo- en este tipo de búsquedas realizadas, digamos que al azar. Fue muy grato para nosotros encontrarnos con bellas y recientes ediciones de las obras del escritor peruano Manuel Scorza (1928-1983), entre ellas: Historia de Garabombo el invisible, Redoble por Rancas, El cantar de Agapito Robles, El jinete insomne y La danza inmóvil entre otras, una suerte que no corrimos en algunas librerías de Lima, la capital peruana, hace algún tiempo, cuando nos fue imposible hallar ediciones nuevas de estas obras, las que nos resultaron inhallables, con excepción de Redoble por Rancas, de la que terminamos por adquirir una edición rústica, en una librería de la ciudad  de Cuzco, la antigua capital imperial de los incas. Manuel Scorza, un eterno  perseguido y proscrito en su tierra natal fue, además de novelista y cronista de las luchas sociales de su tiempo, en los Andes Centrales del Perú, un gran editor y difusor cultural, hacia inicios de la década de 1960, donde fue el organizador de algunos de los festivales del libro latinoamericano, con ediciones en rústica y de gran tirada de muchas de las obras de autores clásicos de la literatura latinoamericana, anterior al llamado Boom de los años sesenta. Entre los títulos de la narradora brasileña Clarice Lispector (1920-1977), encontramos una exquisita colección de relatos DONDE ESTUVISTE DE NOCHE cuentos, una edición de El cuenco de plata/ latinoamericana, impreso en octubre de 2002, con el apoyo del ministerio de cultura de Brasil, empeñado en la divulgación de la literatura brasileña dentro del público hispanoparlante. También encontramos innumerables títulos de historia y literatura latinoamericana, que en la mayoría de los casos debimos dedicarnos a contemplar, entre ellos una  curiosa obra del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima,1939) EL HUERTO DE MI AMADA, Editorial Planeta, Barcelona junio de 2003, en realidad un artificiosa novela corta de este autor, en la que despliega su enorme gracia y talento sobre situaciones existenciales que resultan jocosas, en sumo grado.

XXXVI

Leyendo la edición del diario Página 12, del día lunes 25 de febrero de 2013, mientras volábamos entre San Carlos de Bariloche y Puerto Iguazú, allá en la Triple Frontera, con Paraguay y Brasil, haciendo escala en el aeropuerto Jorge Newberry de la ciudad de Buenos Aires, llegamos al descubrimiento de la existencia de la extraordinaria y meticulosa obra de una novelista uruguaya contemporánea, cuyo nombre es Marisa Silva Schultze (nacida en 1956). En la página 24, de la referida edición se dice lo siguiente: LA INTIMIDAD DEL MAL. Escritora y profesora de historia, su narrativa incluye, siempre, “una problemática social que entra dentro de la casa”. En SIEMPRE SERÁ DESPUÉS (Alfaguara, Buenos Aires, febrero 2013), su nueva novela, la autora indaga en las cicatrices de la violencia familiar…Luego viene una extensa entrevista, de Silvina Friera, del diario Página 12(Cultura & Espectáculos pp. 24/25) a la autora de esta novela, cuyo título dice LA REALIDAD ES TAN DESBORDANTE QUE HA ENTRADO POR LA NOVELA. Su novela narra la violencia a partir del mundo interior de un niño que la padece, y desde su propia pelea por conjurarla, ya más grande. ”La familia es un espacio privilegiado donde apenas uno pone la lupa estalla la condición humana”, subraya (Silva Schulze). Llama la atención que el texto de Silvina Friera, la entrevistadora, arranque con una expresión, si quiere dura…Nada es más contagioso que la muerte. Álvaro, un muchacho alto y flaco no puede recordar lo que no vivió…  Esta novela es, nos atrevemos a decir nosotros, un relato de la voz interior un muchacho a quien la violencia intrafamiliar lo ha privado, de niño, de sus dos padres; se trata además de un texto que obtuvo el Primer Premio de Narrativa Inédita del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay (2011). Dentro de nuestro periplo bonaerense logramos adquirirla en la Librería  de Ávila, en la calle Alsina de la que hemos venido hablando.

XXXVII

Pero fue en Montevideo, esa otra ciudad que viene a ser como una especie de alter ego de Buenos Aires, allá  en la calle Tristán Narvaja con la Avenida 18 de julio, en la Librería Afrodita Libros, donde pudimos encontrar otra de las obras capitales de Marisa Silva Schulze, de gran impacto en los medios uruguayo, argentino y probablemente chileno al evocar hechos de la historia reciente, acaecidos en el Cono Sur, hace apenas un par de décadas. Se trata de otra novela  suya, publicada en el año 2006, donde se  exteriorizan las múltiples secuelas, de todo tipo, que dejaron las cruentas y duras acciones  represivas de la dictadura militar uruguaya (1973-1985), en este caso concreto, sobre  los miembros de una familia entera y su entorno inmediato. Bajo el título de APENAS DIEZ, Ediciones Santillana Montevideo, 2010, Marisa Silva construye un gran fresco, una especie de mural narrativo con las reacciones, los sentimientos y las contrapuestas visiones de mundo de esos diez personajes que se vieron impactados, de muy diversas maneras, por el rumbo que tomaron sus  vidas, a partir de los dramáticos  acontecimientos del mes de junio de 1973, los que condujeron a la implantación de la dictadura cívico-militar de derechas, encabezada por Juan María Bordaberry, en la República Oriental del Uruguay. La autora, que estuvo detenida e incomunicada durante dos meses, por el régimen de la dictadura militar uruguaya, ubica la escena en los primeros años de la década de 1990, cuando  Andrea una joven exilada(o más bien hija de unos exilados uruguayos en Suecia) uruguaya viaja a Montevideo, para visitar a su familia durante el lapso de un mes, provocando un profundo trastorno en la cotidianidad de todos, incluida la propia Andrea. La autora demuestra un profundo conocimiento de toda la trama familiar y de los vacíos en la comunicación entre sus personajes, al parecer muy cercanos entre sí, pero que se ven literalmente barridos por el vendaval de la muerte, la prisión y el exilio que terminan por afectar a todos, de manera irreversible, al definir el rumbo que tomarán en lo sucesivo sus vidas. La principal protagonista, en este caso Andrea dejará Montevideo, de manera definitiva, para regresar a Estocolmo y retomar su vida, en torno a su exitosa carrera de violinista, al lado de su novio, un joven chileno que, al igual que ella se ha convertido en un sueco, hijo de exilados.

 

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